Subscribe to John Mauldin's
FREE Publication:

Thoughts From the Frontline

Sign up for John’s free weekly letter and join 1 million of his closest friends.

We will never share your email with third parties

  • Editorials
  • In The News
  • -->

    Thoughts from the Frontline

    El Seguro de los Bancos Centrales

    November 12, 2012

    Choose your language

    “Sin la sensación de seguridad que da la propiedad, la tierra estaría aún sin cultivar.”
    – Francois Quesnay

    “Como mínimo, un millón de personas marcharon por las calles,” dijo Alejandro.

    “No,” dijo Juan, “ni siquiera llegaban a esa cantidad. No creo que hayan sido más de 600.000.”

    Cuando pasé con el auto por el centro a primeras horas de la tarde, cerca de las cinco, solo eran unos miles. “¿Dónde está el resto de la manifestación?” pregunté.

    “Ah,” respondió Enrique, “esto es Argentina. Aquí todo empieza más tarde. La gente no empezará a reunirse antes de las ocho.” Pequeños grupos de personas comenzaron a reunirse en todas las esquinas, hacían sonar sus cacerolas; y se unían a sus vecinos a medida que avanzaban hacia el centro de la ciudad. El goteo pronto se convirtió en una larga corriente, y después, en un enorme río. En toda la República Argentina hubo manifestaciones contra las políticas de la presidente Cristina Kirchner. La prensa local reveló que la multitud que protestó en Buenos Aires contra el aumento del autoritarismo y las políticas que le hacen un verdadero daño a la economía, superó las 700.000 personas.

    “Rico como un argentino” era un dicho de principios del siglo pasado. Y, en efecto, Argentina era uno de los países más ricos del mundo a comienzos de 1900. Desde aquella época, comenzó un largo y lento deterioro. Hubo muchos golpes y cambios radicales. Una vez, a comienzos de 1990, Argentina tuvo hiperinflación, que destruyó el valor de los ahorros. Los precios subieron 20 mil millones de veces en Argentina desde 1975 hasta 1991. Al final, se contuvo a la inflación con la fijación del tipo de cambio pero, en el año 2000, hubo una grave crisis económica con corridas bancarias, que terminó con la caída de la paridad uno a uno con el dólar.

    Algunos afirman que la crisis económica y política fue peor que antes de que se instaurara el uno a uno. A fines del año 2002, la economía se había contraído el 20% desde 1998. En el transcurso de dos años, la producción había caído más del 15%, el peso argentino perdió tres cuartos de su valor; y el desempleo registrado superaba el 25%. La pobreza había aumentado de un ya alto 35,4% en octubre de 2001 a un máximo del 54,3% en octubre de 2002. Decir que todo era muy volátil es insuficiente: Argentina tuvo cinco presidentes en dos semanas.

    ¿Caos? ¿La destrucción de la riqueza? Sin duda. Pero, mientras estaba sentado en un coqueto restaurante del histórico y hermoso barrio de la Recoleta, en medio de una de las manifestaciones más grandes de la historia argentina, el contraste del pasado inmediato con la riqueza que veía a mi alrededor, me hacía reflexionar. Pensé en la primera vez que visité Argentina, justo después del período de hiperinflación, en el año 1992. Es difícil no advertir los edificios impresionantes que se han erigido desde entonces. Y yo acababa de venir de Salta, donde predomina la agricultura, y el auge del precio de los commodities está en plena vigencia.

    En las últimas dos semanas estuve en Brasil, Uruguay, y Argentina. En la carta de esta semana, les doy algunas impresiones que recogí en esta gira, mientras meditamos sobre lo que pueden decirnos los fisiócratas franceses de la verdadera riqueza.

    El Seguro de los Bancos Centrales

    “Si quieren disfrutar de la vida, vayan a Buenos Aires. Si quieren hacer negocios, vayan a San Pablo,” es el dicho. Es difícil lograr una impresión de un país cuando se va a una ciudad de 20 millones de habitantes. Es como visitar la ciudad de Nueva York y creer que se puede entender a los Estados Unidos. Pero nunca dejo de divertirme en Brasil. Si…